jueves, 3 de noviembre de 2011

Calaveritas

Excelente día compañeros y compañeras:

Por aquí les envío unas "calaveritas literarias" que espero sean de su agrado.
Compañeros, rescateos nuestras verdaderas tradiciones, nuestras raíces y no promovamos en nuestras escuelas el dichoso "Walloheen" o no sé como se escribe....
No dejemos que mueran las tradiciones mexicanas

Espero que les gusten mucho y nadie se sienta ofendido, son con la finalidad de pasar un rato agradable.

Este año la Calaca
tiene una gran misión:
de maestros y maestras
llenar un gran panteón.

“Debo realizar bien mi labor
y todo lo que me compete,
pues un gran trabajo yo tengo
que es elaborar bien mi PETE”.

Esos pensamientos se hacía
la Parca astuta y perversa,
y a Alvarado con valentía
se dirigió sin mayor reserva.

La zona diecinueve
estaba justo en su mira
y como nada la conmueve
empezó a matar con ira.

A las primeras que encontró
la Calaca en sus caminos,
fue a Águeda y a Susy
platicando en “Los moninos”.

Sin pensarlo a Águeda mató
de un infarto fulminante
pero a Susana perdonó
para que de su directora descanse.

La pobre de Paty Ruiz
a la Supervisión se dirigía
y asombrada descubrió
de la Parca las fechorías.

“Paty, tú también morirás
y al infierno te vas sin prisa
así no te mortificarás
por hacer toda la “papeliza”.

Caminando por las calles
a una escuela la Parca llegó,
era la Manuel P. Hernández
en la que a Prima encontró.

Prima, muy desesperada,
escondiéndose se escabulló
y la Calaca bien en…chilada
a Dina se despachó.



A Prima antes de morir
tiempo le dio todavía
de avisarle a Andrea “La Mami”
que la muerte la visitaría.

Pobrecita de “La Mami”,
que se puso más nerviosa que nunca
y a la maestra Tere le dijo:
“Que te lleve a ti, yo no quiero ir a la tumba”.

Tere y Mami se murieron
de sólo recibir el recado
ahorrándole trabajo a la Flaca
que siguió recorriendo Alvarado.

Caminaba molesta y con prisa
y con un gran dolor de muela
pero la Parca con gran sonrisa
por Aurora fue recibida en su escuela.

Llévate a todo el personal-
le dijo Aurora a la visita
-pero a mi déjame con vida
para disfrutar mi nueva escuelita.

La muerte se llevó a Aurora,
a Yuyi, Rosy y doña Sara
para que ésta señora
en el panteón también limpiara.

Como ya estaba cansada
la Muerte tomó un camión
y en el Infonavit muy enfadada
de un infarto mató a Ramón.

Siguió sin rumbo fijo
buscando mas profesores
y en Las Aneas se dijo:
“Aquí sí hay, y muy trabajadores”.

La maestra Gladis no pensaba
que la Muerte la visitaría
y a Maritza le indicaba
las comisiones que le confería.

Las maestras Gladis y Maritza
se miraron asustadas
y la sonriente Huesuda
las mató a puras nalgadas.



Camino para Arbolillo
a dos maestras se encontró
“A ustedes me las echo al bolsillo”
la Muerte les anunció.

Dora y Nuvia se llamaban
las maestras en cuestión
que en coche juntas viajaban
para ahorrarse lo del camión.

Dora murió primero
de un ataque al corazón
y la maestra Nuvia por fumar
de cáncer en el pulmón.

Al llegar a Punta Grande
a Antonio “El Cuate” reconoció
y para que largo camino ya no ande
de una patada lo descontó.

En la Carlos A. Carrillo
se encontraba David Galván
disfrazado de chiquillo
para poder escapar.

La Muerte nada tonta
a David pudo conocer
y para una muerte pronta
en aceite lo mandó a cocer.

La Parca en la carretera
caminando seguía y seguía
y en Salinas aniquiló a Ángel
que de su escuelita salía.

En la Palma estaba Idalia
una nueva directora
que al infierno sin sandalia
mandó antes de la aurora.

Laura la de El Nanchal
trabajaba en su salón
y al querer huir de la Muerte
murió de un tropezón.

A José Ángel Uscanga
y a Liliana la de Mosquitero
por ser un par en buena ganga
al infierno mandó en maletero.



Desde Costa de la Palma
a inframundo, mandó la Parca a un par:
la querida maestra Mary
y su hermano el profe Bismark.

Otra maestra para el infierno
la terrible Catrina quería
y llegó a La Piedra por Rosalía
para darle el sueño eterno.

En el Hato estaba Teresita
a la que la Parca no conoció
y por ser en la zona nuevecita
de la muerte se salvó.

La que no corrió con la misma suerte,
fue la pobrecita de Esther
pues al ver de frente a la Muerte
ni tiempo le dio de correr.

En la misma escuela estaba Rubicela
directora de Antón Lizardo
y la muerte cual gacela
la mandó para el camposanto.

Mabel estaba segura
de que al Bayo la muerte no llegaba
y por andar de confianzuda
de tres cuchilladas fue asesinada.

José Luis en Las Barrancas
y Efraín en Mata de Uva
en la lista de la Calaca
encontraron muerte segura.

A Blanca la de Playa el Zapote
la Flaca le llegó de sorpresa
pues la desdichada catrina
la mató con un garrote.

Elvira no se salvaría
del destino preparado
pues la calaca le daría
veneno en un guisado.

Pobrecita de Aracely
la que trabajaba en El Conchal
pues para que no se escapara
la metió la Calaca en un costal.



Chely llorando pedía
a la Muerte el perdón,
pero la Calaca reía
mientras la llevaba al panteón.

Judith estaba por salir
de la escuela Carvallo
cuando de pronto vio venir
a la Catrina en un caballo.

No tuvo escapatoria
la desdichada Judith
y para que no goce de gloria
en el infierno ha de vivir.

A Yuri la de Mandinga
la Calavera no encontró
pues por estar recién parida
ese día a la escuela faltó.

Muchos maestros habían muerto
y otros pocos que faltaban
así que a paso no muy lento
la Muerte los buscaba.

Se fue en lancha a La Mojarra
y se encontró con Gricelda,
otra maestra nueva
que en el infierno ya tenía su celda.


A Plaza de Armas llegó la Muerte
y a Magdalena se encontró
y por tener tan mala suerte
en el río la zambulló.

En lancha llegó al Paso Nacional
donde estaba Mary Jiménez
quien del ámbito educacional
arreglaba unos papeles.

Mary no opuso resistencia
a lo que la Parca le dijo:
mil años en el infierno,
esa será tu sentencia.

Dora Caballero quería
preparar el velorio de todos
pues ella ingenua creía
que se formaría un gran jolgorio.


La muerte no es cosa de risas
-le dijo la Catrina a Dora-
y para que se te quite lo bailadora
te vas al infierno hecha cenizas.

Carolina la de Platanar
poseía el arte del manejo
y de aventón se llevó ese día
a Amado el de Conejo.

Con ellos iba Rosario
la que trabajaba en Chocotán
y por culpa de un barbaján
en el infierno sufren su calvario.

A Ciénega del Sur
no llegó la maestra Janaleth
pues con un caduco yogur
la Catrina le hizo la vida perder.

En la Benito vespertina
Paula esperaba ansiosa
pues ya sabía que la muerte
se le llevaría para una fosa.

Ester “Techina” desconocía
que la muerte se la llevaría
y que junto con sus maestros
en el infierno ardería.

Lucy estaba en la nocturna
y escuchó todo lo ocurrido
imaginando que la muerte
su trabajo había concluido.

Ni ella ni Amor se salvaron
de la mano de la Parca
y hoy se nos adelantaron
sin hacer tanta alharaca.

Por último llegó la muerte
a la Supervisión Escolar
a buscar a aquellos
que a los maestros hacen trabajar.

“Ustedes no hacen nada,
o lo único que hacen es pedir,
así que su muerte no será condonada
y ya se tienen que despedir”



Lily dijo que lo sentía,
pero era su función
era su trabajo en la secretaría,
allí, en la supervisión.

La Calavera le dijo a Lily;
“tu trabajo vas a realizar,
y por medio de la 911
los maestros del infierno vas a contar”.

Claudia pidió misericordia
y triste se echó a llorar
pues ella segura decía
que los exámenes tenía que cobrar.

“Aunque cobres los exámenes
y mantengas limpia la supervisión
tú conmigo hoy te vienes
para mantener limpio el panteón.”

Boris andaba por Xalapa
pues tenía trámites que entregar
además de que su paga
era algo que le urgía arreglar.

La Catrina le dejó dicho
que la vida le perdonaba
pero que unas copitas le invitara
en cuanto su cheque llegara.

Para variar un poco el asunto
la maestra Claudia daba curso
pero la Calaca no se detuvo
y a su muerte le dio curso.

Hoy Claudia Altamirano
en el infierno ya descansa
de la Reforma, de SAAE y lectura
y de cuanto programa hay inventado.

Alex no se salvó
de la muerte justiciera
pues por su mal humor
era justo que pereciera.

“Te has portado algo mal
y de eso yo soy testigo
al infierno te he de llevar
para que recibas tu justo castigo”.



Por ser un poco gruñón
-le dijo la parca al maestro-
tu castigo en el infierno será
cargar un millón de libros de texto.

Millito enfrentó a la muerte
y valiente le preguntó
-¿los dejas a todos ellos
si me entrego sólo yo?

Dijo que no la Catrina,
que eran todos o ninguno
y para evitarle a Millito dolor
le regaló una aspirina.

“Millito tú lo sabes,
allá no hay carrera magisterial
así que muere tranquila
que allá no vas a trabajar.”

Era el turno del jefe,
del supervisor escolar,
el pobre del maestro Tiburcio
de la Calaca no podría escapar.

“Tú has sabido guiar
muy bien esta zona escolar
pero ni pienses que al infierno
vas a llegar a mandar.”

Tiburcio estaba triste
pues sus directores habían muerto
así que se entregó a la muerte
nada, nada contento.

La Calaca sonreía
pues cumplió con su misión
acabar con la supervisión
y los maestros que servían.

La zona diecinueve está de luto
todo es tristeza y desconsuelo
pero la cosa se puso buena
allá, abajo del suelo.

Cuando se vieron unidos
todos los fallecidos
convinieron darle a la Muerte
lo que tanto había pedido.

Analizaron sobre sus funciones
sobre sus fortalezas y debilidades
y el PETE que elaboraron
bridó mejoras y posibilidades.

La Catrina quedó satisfecha
de la gente que fue recogida
y aseguró que el año que viene
por la diecinueve da otra gira.

Espero les haya gustado
a cada uno su calaverita
pues aunque soy estudiado
no se me da mucho hacer rimitas.

Feliz Día de Muertos
Alex Lara Ferreira

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